tinta y pluma pa volar

tinta y pluma pa volar

sábado, 10 de diciembre de 2011

Y creer en lo que veo, pero también ver lo que creo.

El antes perfecto círculo de la circunferencia de nuestra amistad se fue dilatando, hasta dejar de ser una figura armoniosamente geométrica. Ahora.. ya no sé lo que es pero puedo reconocer que no pertenece a ese plano anymore. Globos que se pinchan, globos de coloridos colores que se explotan repentinamente. Parches que se descosen. Bolsas que se abren. Y suaves puñales que se clavan muy dentro.
Yo personalmente me quedo tranquila, hice lo que debía. Hablé yendo de frente. Pero lamentablemente mis kinotos están al whisky con los terceros que dan lugar a los malentendidos y a teléfonos odiosamente descompuestos. Cortemos con esa línea de comunicación, llamemos al servidor y escupamosle vía cell phone que no queremos un servicio de esa índole. Que él me dijo, ella le dijo, vos le dijiste.
Recibí lo que quería escuchar pero evidentemente eso no era la catártica verdad. Esa creencia errónea que nos lleva a engañar pensando que estamos haciendo el bien. Ey, a la larga no es lo mejor. Es más, dejame que te diga que lo que se siente en el corazón  no se lo va a llevar mágicamente una ráfaga proveniente de la Patagonia. Vaya ilusa ilusión.. Así que ¡cuidadito! ojito conmigo y con querer sacarme del medio. Eso no se hace ¿no te lo enseñaron? Una vez me dijeron que tres era un número difícil. Es cierto. Odio los triángulos de las bermudas (no porque haya surgido de mi, sino porque el tiempo me hizo hacerlo) ya que siempre queda un arista solo y desolado.
Pero gracias también, por darme razón otra vez. Que últimamente mi sexto sentido de mujer se está despertando. Es como si hubieran algunos elementos no físicos que se desarrollan con la experiencia, y que si no los hacemos vivir, no se despiertan y por consiguiente no aparecen nunca.
Ahora sé lo que te pasa. Es bueno saberlo.
Sé. Confío en mí y lamento decirte que no voy a pensar en vos antes que en mi superyo. Alegar mis deseos es algo que no considero ni siquiera tener en cuenta.
Vení. Dale. Estoy acá esperando a que se te caiga la cara de yeso.
Y finalmente me pregunto por qué existe la confusión. 
Besos con sabor a cianuro.

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