tinta y pluma pa volar

tinta y pluma pa volar

martes, 20 de marzo de 2012

Me preguntaron qué era el amor para mí, y no supe decir qué es, pero supe decir lo que no quiero que sea.
A veces, en falta de, es más fácil saber lo que no se quiere, que saber distinguidamente lo que sí.
Sería ilógico que defina con precisión algo que recién ahora empiezo a conocer, o, por lo menos no podría hacerlo con palabras. No podría buscar una palabra que encierre un concepto tan grande y abstracto. 

Entonces, viene la música,
y el amor sería algo así:

domingo, 18 de marzo de 2012

El final de una travesía.

834 veces mis ojos pasaron de una hoja a otra. Muy dentro de mí, nunca dudé, que, más tarde o más temprano, vislumbraría el fin de esta aventura. Lo que no sabía era en cómo me encontraría cuando lo acabara.. Para ser sincera, jamás pensé hacerlo de esta manera.
Fui sorda cuando los otros me decían que lo abandone, que era demasiado complicado; con el agravante de que yo no soy de esas personas que suelen emprender tales desafíos con frecuencia. Y como siempre la excepción a la regla, llama la atención. Paradójicamente lo mismo le pasó a la figura central de mi libro.
Lo empecé a mediados de enero, muy cerquita del mar, entre la brisa húmeda y el calor de los primeros rayos del alba que calentaban la arena; y lo terminé ayer inmersa en la gran ciudad y su rutina, con el ruido de un tren que acababa de pasar. Algo definitivamente me atrapó, aunque no puedo precisar qué.. tal vez la inmortalidad del personaje, su estoicismo, su tenacidad, su intransigencia, su moral altísima. Me involucré llegando a ser su sexta y nunca concebida hija. A tal punto que me sentí engañada por el autor: casi que confundí la narración de los hechos con el transcurso del presente.. por eso te sentí siempre vivo y es así que lloré cuando te mataron. Las letras en cada página te devolvieron la vida que impunemente te arrebataron hace ya, casi 45 años atrás. Víctima de tu ímpetu igualitaria, de tu sencillez inmaterial, de tus máximos ideales, de tu sed de educación y conocimientos, fuente inagotable de tu sabiduría y experiencia. Portador de una mirada, que dicen los que tuvieron la suerte de conocerte, fulminante; impusiste respeto lejos del autoritarismo y quien diga lo contrario está muy equivocado. Tantas veces se les confundieron a los ignorantes los adjetivos que te fueron adjudicados. Hombre de sensualidad corporal y, más importante aún, mental; de sacrificios y esfuerzos permanentes. Ícono de la voluntad con un c
arácter más que fuerte por el que nunca te identificaron como a un caballero trivial, de esos que abundan en la actualidad y uno está cansado de ver, de esos que se pierden en los asuntos sucios políticos, figuras del clientelismo y del goce de una minoría. Fuente de energía combativa, ajeno al oportunismo y a los chantajes, tu meta máxima fue siempre la misma: liberarnos de la opresión de las manos del país que tantas veces se hace llamar de manera tan poco representativa continentalmente como “América” 
Fuiste ayer y mañana continuarás permaneciendo como hasta hoy más vivo que nunca en el recuerdo, con la sensación de que volvés a nacer cada vez que alguien se llena de júbilo al oir alguno de tus discursos, o leyendo algo de lo que nos dejaste en tus incesantes escritos de letra cursiva y apurada. Mostrándonos que valió la pena la vida que empeñaste en sembrar la libertad y un lugar en este planeta más digno y con mejor gente. Amante incondicional de los puros y el tabaco, pero no así de las miserias que genera la injusticia. Día a día seguís corrompiendo con la historia de tus actos a los jóvenes y adultos de las más remotas partes del mundo, enseñándonos que los sueños nunca mueren, que no se acribillan ni con las más sanguinarias y brutales acciones. Que a esta sociedad no hay golpes que la hagan aprender, que aún queda mucho por hacer, que el conformismo no está dentro de los parámetros y que sólo cuando la burocracia y la oligarquía cedan algo de su miel, recién entonces, sabremos que estamos cerca del cambio por el que tantas veces te "encabronaste"

Y así, en dos meses, cambié más que en años y en esta capacidad es en la que radica el poder y la sencillez mágica de los libros.

domingo, 11 de marzo de 2012

Críptico pavor, se asoma entre las galletitas de naranja que cociné apenas tostadas.
Mis manos artesanas descargan frenética ansiedad. Pinceladas desquiciadas de pintura para tela. 

No hay nada mejor que contemplar la propia obra de arte con pícara sonrisa junto al placer efervescente de su culminación magistral.
Es así como mis zapatillas caminan a paso colorido.
Mi corazón bombea azúcar por las venas.
Es la alegría, es el espíritu, son los besos por doquier que se respiran en cada mate con mis amigas. Son las mañanas junto a ellas, son las tardes junto a él.
Noches elogiando trovadores, emocionándome hasta el lagrimón ¡Yo quiero tocar así la acústica! 

O tal vez simplemente sea la suma de lo antedicho.
Evidentemente la felicidad quiere ser amiga mía.
Allí donde está el amor, nadie puede morirse de frío.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Vislumbres de la India (y de un almuerzo también)

¿Cómo podemos saber si nuestras acciones son generosas? ¿Debemos recibir una recompensa por una tarea inocente y gratuita? Estas preguntas son planteadas por Octavio Paz a finales de 1963.
Durante su segunda estancia en India, recibe un telegrama con la noticia de que ha obtenido un importante premio internacional de poesía. ¿Se puede recibir un reconocimiento público por una actividad que siempre había considerado un culto secreto e íntimo? Al charlar sobre este problema, un amigo hindú le recomienda visitar a una Santa que vivía a las afueras de Dheli. Paz, asombrado e inquieto observa a una mujer que dice ser tan sólo el juguete del deseo de quien la consulta. La adivina juega con las naranjas de una canasta cercana. Octavio Paz no está seguro de hacerle una pregunta. La santa lo mira y sonríe. De pronto le lanza una naranja que el poeta atrapa al vuelo. Ella le dice a Paz que debe aceptar al premio con una sonrisa, de la misma manera que recibió la naranja: sin apegos. El fruto de la acción se recibe así también, de manera natural y espontánea. Octavio Paz entiende el juego, el sol de la poesía le regresa en la forma de una naranja
.

jueves, 1 de marzo de 2012

Bajan, y no te apures en saber si lo que soñás concluye en algo..
Muy parecido al amor, podría pasarme soles y lunas enteras con vos, aunque a veces se pierdan hasta fundirse entre tanta ciudad. Los roedores nos observan curiosos y escondidos desde los árboles, asoman sus ojitos mientras advierto que en la corriente del río me encuentro ya sumergida. La gente se nos confunde la una con la otra. Pobres, entre ellos todos tan iguales y nosotros, los dos, tan especiales.
Hoy no me hace falta más nada. Los labios rojos, no duelen de tanto besar. Me abrigo con tu reminiscencia mimosa que envuelve lento mis brazos. El frío y el calor son la misma sensación.
Reina en tu reino de miradas heladas, poderosa entre nombres y almas gastadas que vuelven a nacer.
Tu perfume me invade, mi demonio se asoma.
Con vos es imposible sentirse sola.
Un día me presentaron al amor. Yo le estreché la mano y salí casi despavorida. Ni mucho menos que simpática, me encerré bajo llave en mi habitación. Pasaron los días y con los días, los meses, y él seguía persistente del otro lado, a la espera. Esperándome.. Con el transcurso del tiempo la puerta dejó de estar herméticamente sellada para pasar a estar mínimamente entornada. Y así fue como, en un descuido, se infiltró el temido amor.
Ahora, con tu perfume obstruyendo mi pecho, me  dedico a morir impregnada de tu adiós. Más a desear tu proximidad asesina para seguir enamorándome de tus cambios. Es que 
Febrero sabe más que vos, y es el mes más corto del año.

martes, 28 de febrero de 2012

Estimados y estimadas que se encuentran entre tanto caos urbano. 
Besos verdes, amarillos y rojos arrojados con el fin único de hacer tiempo en las esquinas a que el semáforo cambie su color. 
Enredos fotográficos que presagian collages ansiosos. 
Energía volcada positivamente. Liberación de endorfinas y nervios intranquilos. 
Una receta para preparar torta de manzana seguida al pie de la letra que alardea un ego culinario. 
Las clases que llegan, las vacaciones que se van. La gente nueva, y la gente vieja. 
El tiempo que se va agotando en cada recoveco. 
Espíritu que se renueva, que muta, que recorre a pata suelta.
Y yo ya me siento un poco más grande.

domingo, 26 de febrero de 2012

La ciencia y el arte.

Durante el tratamiento con una paciente, el psicólogo Carl Gustav Jung, gran estudioso de los símbolos que habitaban el inconsciente, llegó a un punto muerto: no había avance, ya que la mujer lo interpretaba todo con un enfoque demasiado racional. Por eso, le interesó especialmente una sesión en  que ella le relató un sueño extraño en el que aparecía un escarabajo dorado. Jung tomó nota. Sabía que esos escarabajos eran considerados en la antigua cultura egipcia como símbolos del renacimiento. 
De pronto, se escuchó un pequeño golpeteo en un vidrio. El doctor Jung corrió la cortina y abrió la ventana. De manera inesperada, saltó al interior de la oficina un escarabajo de color verde y dorado. Jung, le mostró a la paciente su escarabajo, el que ella había visto en el sueño. La experiencia, destrozó su racionalismo excesivo. El efecto fue liberador, se había materializado tanto un sueño como un símbolo. La sincronicidad o coincidencia entre el mundo interno y el mundo externo, le permitió a Jung asomarse a una zona que está más allá de lo límites de la imaginación. 

El noviazgo.


El rojo es frecuentemente identificado como el color que corresponde al amor. Quizás, esta asociación, se deba a que la sangre porta el mismo tono y, quizás también por eso sea que se supone que cuando uno está enamorado siente un fervor que le recorre el cuerpo, como exaltándose así las ganas de vivir. Todos  tuvimos alguna vez esa sensación, desde cuando eramos chiquitos y sentimos ese dolorcito de panza, esas cosquillitas, hasta ahora... Pero habiendo tanto amor a nuestro alrededor, tantos tortolitos en el mundo; llama la atención que haya tan poca gente de novia.

Decidir  "ponerse de novios" no es más que la inauguración de una nueva etapa, en la que (a mi parecer) deberíamos empezar a conocer al otro un poquito más que antes, descubrir de él lo que no se sabe con certezas pero que se sospecha, transformar en verídico lo que se supone.

Las circunstancias y el mundo en el que navega nuestra mente, nos distorsionaron a tal punto que nos crearon una fobia alrededor de este concepto. Es como si existiera un miedo oculto a ponerse de novios; una necesidad de saber todo del otro antes de dar este gran paso, conocerlo a fondo, compartir un tiempo predeterminado que por lo general es mayor al mes. Ponerse de novios se ha vuelto un peso para el hombre y es visto a menudo como una sensación de encarcelamiento en una misma persona.. y claro que como a nadie le gusta estar preso; lo esquivamos postergando el hecho indefinidamente. Preferimos decir “estoy en algo” a decir “estar de novios”  cuando ése estoy en algo, que en muchos casos optamos por una cuestión de falaz libertad, no crea más que confusiones respecto a cómo actuar ante esta prematura relación. Sin nunca detenernos a pensar en ello, no nos damos cuenta de que ésto no es más ni menos que el rechazo a lo extraño: el miedo a equivocarse.
Reformulándome un propio concepto de lo que es un novio para mi: un novio es alguien por el cual siento una atracción física o espiritual importante, por lo que yo considero darle una oportunidad porque siento dentro mío que la relación puede llegar a florecer hasta convertirse en amor en un futuro. Me pongo de novia porque en mi fluye un presagio de amor, un "algo" especial hacia esa persona y unas ganas de compartir con ella más tiempo... No es necesario estar locamente enamorado para estar de novios. El amor es algo que puede que llegue y nazca como fruto del tiempo.
Puedo conocer alguien un día y a la semana estar ya corrompida por el misterioso ímpetu de querer conocerlo un poquito más. Pero claro, hoy en día ésto sería ir a los pedos, demasiado rápido y éste es el momento en el que el otro se asusta y así se desvanece y desmorona todo lo antedicho como una frágil pirámide de naipes. Estos tiempos que tenemos marcados, que han salido de quién sabe qué antinatural doctrina, son falsos y como no todos los seres humanos somos iguales, no todos tampoco tenemos los mismos tiempos. Es erróneo e inútil esperar a caer en la rutina monótona de saberlo todo del otro, vivir millones de momentos especiales previos para llegar al noviazgo.
  ¿Cómo nos vamos a aventurar a lo nuevo que implica empezar una nueva etapa (como lo es empezar un noviazgo) si el otro dejó ya de ser un terreno virgen a explorar y no es si no otra cosa que un bello paisaje conocido y más que recorrido? ¿Acaso el ponerse de novios no significa, como ya dije, descubrir del otro lo que no sé? ¿Y si consideramos que ya transcurrió un tiempo suficiente como para utilizar este rótulo, no estamos cerrando una etapa, en lugar de abrirla? 
Siendo muy metafórica, la idea que surge cuando mencionamos la palabra novios es ésta y es la misma que, muchas veces, nos lleva al fracaso amoroso.
Si yo nunca estuve de novia con ESA persona por la cual siento ese algo único que no siento por otras, ¿cómo voy a saber que no va a funcionar de antemano, cómo voy a negarme, si no sé lo que es concretamente, porque nunca estuve de novia con ESA persona? Imaginar no es lo mismo que vivir, y por lo general la realidad es muy diferente a lo que nuestra cabeza construye o puede llegar a anticipar por más intuición que se tenga.
Ponerse de novio es, en otras palabras, darse la oportunidad mutua de probar algo nuevo. Puede durar 1 semana, 1 mes o 1 año; pero esta estabilidad no es indefinida, ni para toda la vida, ni tan seria como un matrimonio. Si no funca, no funca, listo, a otra cosa mariposa. Tan simple como eso. Seamos realistas y dejemos de huir de lo desconocido.

viernes, 24 de febrero de 2012

Entre tanto tren que viene y va..

Ella llevaba un libro de García Márquez. Él, uno de Juan Villoro. 
Ella llevaba zapatos rojos. Él, zapatillas negras.
Entraron apenas se abrieron las puertas. Ella se sentó, él quedó de pie frente a ella.

Él miró de reojo el libro de ella, y le gustó. Ella miró de frente el libro de él, y le gustó. Media estación después, él puso su zapatilla junto al zapato de ella, tocándolo por la punta. Ella no movió el pie. Y un calor determinante empezó a fluir desde el dedo del pie hasta las manos, desde las manos hasta los libros y desde los libros hasta el aliento. Si un sobresalto lo hacía separar el pie, lo devolvía de inmediato a su posición deseada.

Así anduvieron los lectores: los ojos clavados en el papel, el pie clavado en el piso, seis estaciones completas, con un romance de solapas y sin verse nunca el rostro.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Ying yang y pensamiento mágico.



El pensamiento mágico es una de las estructuras mentales que conforman a las mujeres, junto con el pensamiento real. El hombre, en cambio, posee una única estructura que es la del pensamiento real.
Entonces, a simple vista queda claro que este tipo de pensamiento (el mágico) es antinatural y retorcido, es decir no es inherente a todo ser humano ¿Por qué? Porque se va desarrollando a lo largo de nuestra infancia, mientras vamos creciendo; se alimenta de los cuentos de hadas, las historias fantásticas, tales como "Blancanieves", "La Bella Durmiente" o "La Cenicienta". Todos estos relatos tienen patrones o factores comunes que son el rol de la mujer y el rol del hombre o príncipe salvador. Siempre, en cada una de dichas narraciones, la protagonista principal aparece en una postura absolutamente denigrante, llevando una vida algo así como medio muerta, sin vida, sumamente infeliz, oscura, subordinada. Y mientras tanto, alrededor de ella coexisten otras mujeres, como es la madrastra en La Cenicienta o la reina en Blancanieves, que son causantes de su infortunio y mala vida, portadoras de sentimientos funestos y horribles, como la envidia, la injusticia, la crueldad y la malicia. Y casualmente, también, en todas estas historias aparece mágicamente un hombre que las saca de esa situación, que las rescata de esa vida sin sentido e infeliz que sostenían.
Ahora transportemos esto a nuestra vida real.
¿No es de lo más patético responsabilizar a otros por la infelicidad o felicidad propia? Esa idea de externalización que tenemos al alegarle al otro nuestro estado de ánimo es de lo más penoso. Es como si le estuviéramos echando la culpa a nuestro alrededor de lo que nos pasa por dentro, sin hacernos cargo del peso que tenemos nosotras mismas en este proceso. Creemos inconscientemente que la felicidad viene de afuera y es por eso que ni siquiera hacemos el esfuerzo de buscarla en nuestro interior. Nuestra propia felicidad nos es totalmente ajena. Lo cierto es que estamos, la gran mayoría de las mujeres, exentas de internalización, porque es más fácil imputarle al otro lo que nos pasa en vez de hacernos cargo nosotras mismas.

Es así que vamos creciendo, rodeadas de historias irreales que parecen ingenuas y soñadoras, pero a la larga esta inocencia se paga, porque nos va forjando como seres que anulan el pensamiento real para reemplazarlo por el pensamiento mágico.
No vemos que lo que gobierna es el pensamiento real, el concreto, el que tenemos y no el pensamiento mágico.
Exigimos que los hombres cumplan con las expectativas generadas en estos cuentos de hadas (a mi criterio altamente patológicos) Ésta es la explicación de por qué el golpe es tan duro cuando se choca con la realidad y los defectos del hombre real. En los cuentos nunca existió  príncipe alguno con mocos (o al menos hasta ahora no nos enteramos de ellos) Bueno, las personas reales tienen mocos, sería meternos en la idea de kitsch decir que no los tienen. Es un ejemplo vulgar, pero es claro. Estos cuentos suprimen los defectos, no los muestran… lo que nos lleva a pensar de manera inconsciente y más cuando somos pequeñas, que estos no existen. Pero que no se mencionen no quiere decir que no existan eh.
Díganme si no es absurdo que millones de mujeres tengan en la cabeza exactamente al mismo prototipo de hombre ideal. Un solo y único hombre con las mismas características. Es por eso que cuando llega un hombre a nuestras vidas, uno REAL, lo comparamos con lo que quisiésemos que fuera, con ese príncipe dador de vida que habita en nuestro inconsciente.

Las expectativas son la base del pensamiento mágico. Si no se cumplen, aparece la frustración, la infelicidad. Las expectativas, en este formato, no son sanas, al contrario, son enfermizas.
Investigando un poco encontré que son la causa principal de las quejas constantes y de la ansiedad que se puede manifestar en infinitas conductas compulsivas, así como fumar, comer, beber, gritar, llorar, etc. (obvio que no quiere decir que escabiar, por ejemplo, es sinónimo de ser una mina con dificultades para distinguir estos dos polos)
Hay que darnos cuenta de que éste pensamiento mágico es una magia inalcanzable e imposible de realizar, y por lo tanto imposible también de ser satisfecha, por lo que ese hombre no existe y es inútil que estemos como unas bolas tristes a la espera, pacientes de la sorpresa, de lo impensado, esperando algo así como la salvación en esta (estúpida) postura ovular.  
Tenemos que reformular las definiciones y conceptos interiores por los cuales nos rigimos, porque cuando estas ideas son no tienen defecto alguno, es claro que no siempre (casi nunca, diría yo) encajan con la realidad.

Conclusión: Lo real es boicoteado por lo mágico. Y así se nos va la vida, los momentos y las personas lindas.

¿Vale la pena enfermarnos tanto?