Esta época es especial para ponernos en perspectiva y pensar un poco cómo fue el año y si en verdad lo supimos aprovechar... Yo, personalmente, me la pasé un poco melancólica porque no me es posible mantenerme indiferente a recapitular sobre lo vivido, hacer un balance sobre los objetivos cumplidos, los pendientes y los que no se pudieron concretar a pesar de todo. Más allá de eso, es un ciclo más que se cierra. Y como todos, fue un año único pero "único" en el buen sentido. Lo que más destaco es el crecimiento por sobre todas las cosas, la experiencia y las personas que me deja para que me sigan acompañando. Es como que cada 365 días se renueva todo, pero de una forma puramente mental, porque simplemente sufrimos un cambio de número, porque los días siguen siendo los mismos: empiezan con el sol puesto en el amanecer y culminan con la luna de noche, sigue lloviendo desde el cielo en forma de agua y seguimos siendo de piel y hueso.
Todo queda como era, pero a su vez todo cambia.
Un blog, mi blog. El punto en el que, principalmente, descargo mi catarsis del mundo globalizado, ese que nunca para.. Por eso, cuando entro acá, encuentro la manera de desconectarme y que mi mente divague con o sin razón. Alguna vez te debe haber pasado. Bienvenido a este mundo de locuras peligrosas.
tinta y pluma pa volar
sábado, 31 de diciembre de 2011
El olvido.
El olvido es como arrojar la mitad de lo que somos al vacío.
Pisotear con los pies las batallas encaradas.
El olvido es el peor de los errores que podemos cometer, habla sobretodo del pasado y nos marca el futuro. ¿Qué sería de cada uno de nosotros sin la memoria individual y colectiva?
No seríamos nadie, estaríamos muertos en vida.
Si al menos estamos vivos, busquemos la verdad como base de la justicia que tanto cuesta conseguir, pero independientemente de ser obtenida o no, la clave está en recordar. Y no constantemente de manera que nos asfixie la vida, sino para que el dolor que llamó a esa justicia nunca se repita. Que nos concienticemos como sociedad de lo que pasó y pasa día a día, de las pequeñas cosas y de las grandes también, para que sigamos creciendo y no tropecemos con la misma piedra, para aprender a hacernos cargo de lo que hacemos. De las gracias más tontas, pueden nacer las tragedias más grandes. Es muy fácil culpar cuando no se está involucrado..
Pisotear con los pies las batallas encaradas.
El olvido es el peor de los errores que podemos cometer, habla sobretodo del pasado y nos marca el futuro. ¿Qué sería de cada uno de nosotros sin la memoria individual y colectiva?
No seríamos nadie, estaríamos muertos en vida.
Si al menos estamos vivos, busquemos la verdad como base de la justicia que tanto cuesta conseguir, pero independientemente de ser obtenida o no, la clave está en recordar. Y no constantemente de manera que nos asfixie la vida, sino para que el dolor que llamó a esa justicia nunca se repita. Que nos concienticemos como sociedad de lo que pasó y pasa día a día, de las pequeñas cosas y de las grandes también, para que sigamos creciendo y no tropecemos con la misma piedra, para aprender a hacernos cargo de lo que hacemos. De las gracias más tontas, pueden nacer las tragedias más grandes. Es muy fácil culpar cuando no se está involucrado..
viernes, 30 de diciembre de 2011
miércoles, 28 de diciembre de 2011
LPA.
Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,
si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,
si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.
martes, 27 de diciembre de 2011
Ensalada de frutas mental.
A veces el camino que transito se me presenta maravilloso y pleno, encendido con mil arco iris de colores y otras veces es un signo de interrogación inmenso ¿por qué si te quiero te trato como si no existieras? La vida gira y gira disolviéndose en mil caminos, no sé cuál será el mío.. Tengo miedo de perderme y que nunca me encuentre el amor para rescatarme.
Y mi certeza más cierta es que le tengo miedo a los cambios porque no sé que viene después. La vida es siempre una sorpresa y ese cierto imprevisible es lo que nos mantiene vivos de verdad. Después de dar mil vueltas vos y yo por fin pudimos cruzarnos en los remolinos del destino. Dejame conocerte y conoceme. No dejemos que se acabe esta sorpresa de habernos encontrado, al menos no sin una razón lo suficientemente válida.
Y mi certeza más cierta es que le tengo miedo a los cambios porque no sé que viene después. La vida es siempre una sorpresa y ese cierto imprevisible es lo que nos mantiene vivos de verdad. Después de dar mil vueltas vos y yo por fin pudimos cruzarnos en los remolinos del destino. Dejame conocerte y conoceme. No dejemos que se acabe esta sorpresa de habernos encontrado, al menos no sin una razón lo suficientemente válida.
Me confundo con los terceros y cuartos y me encuentro parada en el medio de la nada misma. Será que ya no me satisfacen los de vez en cuando, o será, tal vez, que ahora busco otra cosa y me propongo otras metas más concretas y sobretodo más duraderas. Es como si ya me sintiera preparada para alcanzar el siguiente escalón, como si algo dentro mio estuviera listo para lo nuevo. No tengo miedo a decir lo que siento pero es que te miro y me miro, y no sé qué me pasa. Siento cosas raras que ni yo me puedo explicar. Te deseo y te rechazo. Te miro y me miro, no sé qué me pasa.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Paseos de nada.

La rueda gira y pedalear es la ley primordial de la bicicleta que me lleva de paseo por escandalosos adoquines y calles sin salida. Yo esquivo los caminos repletos de automóviles y evito también los semáforos rojos que no me simpatizan porque me obligan a frenar, los amarillos que me asustan y me encomiendan a la voluntad del azar y los verdes por lejos son los que mejor me caen. Esos paseos veraniegos en donde la gente está de buen humor sólo porque sí, se saludan entre ellos con sonrisas pinceladas por el sol. Me doy vuelta sujetándome confiada, casi con los ojos cerrados, y constato que todo esté en orden. Luego respiro hondo, miro el cielo que desde mi casa no se ve tan claro, y veo las nubes más blancas que el algodón. Entonces me pregunto si el cielo es como yo lo veo en todas partes, me asombro por su inmensidad y canto mentalmente canciones sin letra. Cuando no quiero pensar en nada, lo logro con estas rutinas de ejercicio. Mágicamente borro toda idea de mi cerebro y disfruto del andar que dibujo en el asfalto, algunas veces por mi barrio y otras por mis no tan barrios.
viernes, 23 de diciembre de 2011
martes, 20 de diciembre de 2011
Apareció un homónimo.
La sutileza de ir con lo puesto hacia adelante. Fue como un soplo inmediato, casi tan sincero como una mentira desnudada. Espontáneo y pícaro, escondido en el orbicular inferior y superior de los labios. Franco como la honesta declaración de un enamorado, dejó un papel cargado de tinta azul mientras ella dormía, grabado en una cursiva tan prolija como la de un nene de 5to grado. La reclamó explícitamente, como si odiase las vueltas que da característicamente la calesita. Pero me congelé cual hielo en el refrigerador y comencé a temblar. La costumbre impone reacciones, nos implanta un determinado estilo de respuestas y es por eso que cuando nos envían un estímulo distinto nos paralizamos como si nos hubiésemos quedado sin armas para afrontar la más violenta guerra. Y es también en ese catártico momento que nos damos cuenta de que existe la variedad y que no todos somos iguales; que la esperanza que permaneció ocultamente agazapada nunca murió y es por ello que ahora a fuerza de desear con la potencia de los brazos de Hércules, nuestro afán va bajando del paracaídas y aterriza sobre el suelo, sobre nuestro suelo. Quizás era sólo cuestión de esperar hasta que el fruto madure y caiga por su propio peso; y la gracia está justamente en lograr atravesar esa espera sin desesperar. Si logramos esto, podremos alcanzar todo lo que nos propongamos siempre y cuando provenga desde la coraza del corazón.
Soñemos despiertos, soñemos dormidos, soñemos en el mar, soñemos en la montaña.
Soñemos en cualquier lado y nunca, bajo ninguna circunstancia dejemos de soñar.
Soñemos en cualquier lado y nunca, bajo ninguna circunstancia dejemos de soñar.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Hasta donde llega el hombre persiguiendo sus fines, esa es precisamente la línea que nunca logro trazar.. Se va re definiendo constantemente y cuando me encuentro segura, a punto de sellarlo con mi lápiz negro sobre el papel, otra vez quedo boquiabierta con estupor. Me sorprendo de lo bajo que pueden caer los seres humanos, sin diferencia de sexos, con tal de alcanzar lo que quieren. Olvidan el precio de sus acciones y actúan tan libres que a mí, personalmente me asusta. Mediante medios injustificables, lastiman, hieren y decepcionan y nunca jamás piden perdón. Cara dura es el factor común más repetido, una característica casi primordial. Perder hasta la dignidad, rebajarse en contra sus propias ideas es su inconsciente filosofía de vida. Resumiendo: patético.
Y otra vez a mi me toca soportar el peso de la frustración. Por suerte soy fuerte. Las rimas me apoyan, pero otra vez me encuentro maldiciendo a su favor:
Y otra vez a mi me toca soportar el peso de la frustración. Por suerte soy fuerte. Las rimas me apoyan, pero otra vez me encuentro maldiciendo a su favor:
¡qué injusticia que un cerebro enano no se arregle con un par de tacos!
Revolución mental.
Qué sería de la raza humana si no hubiera gente llena de ideales, de principios. Gente que no se calla, que no teme decir lo que piensa, que lucha por lo que cree, que da guerra por lo que quiere, pero que no hace la guerra; que no se deja llevar por el montón, que tampoco quiere pertenecer al montón, que está convencida de que todo puede ser mejor, que no se conforma, que interviene por convicción, que persevera por la igualdad, que no se piensa más ni menos, que está segura de lo que sostiene, que apuesta a la juventud, que considera la posibilidad de concretar sus sueños, que se mueve para alcanzarlos. Esa gente aventurera que no se pasa la vida detrás de una caja boba o una computadora, aquellos que se alimentan de las ansias de recorrer el mundo aunque sea tan solo con una mochila a cuestas, los que se informan y sacan sus propias conclusiones, los que no ponen el dinero a la misma altura que la felicidad, los que piensan verdaderamente en los demás, los que hacen y no sólo dicen, los que apuntan a dejar una huella cuando ya no estén, los que desean estrafalariamente, los que se distinguen del resto, los que quieren propagar lo que piensan, los que quieren la verdadera Revolución, los que cuidan la naturaleza, los que sienten el fervor de la vida en cada una de sus venas. Para los que admiran, los que no se quedan quietos, los que no viven por inercia, los que mueren dignamente, los que la pelean hasta las últimas instancias, los que arriesgan sus vidas. A los que se les llenan los ojos de brillo, los que están orgullosos de lo que son, los que no se esconden, los que son transparentes, los que no piensan en el que dirán, los que van de frente, los que creen que la justicia pertenece al plano sensible y no inteligible, los que usan sus manos para hacer caricias y no para golpear, los que no corrompen las leyes para el beneficio de unos pocos, los que no mienten ni distorsionan la verdad para su conveniencia, los que tienen fé en el amor, los que se hacen cargo de las consecuencias, los que piensan en el pueblo, los que estudian, los que se interesan por la educación, los que tienen ganas de crecer progresivamente, los que nunca quieren dejar de aprender, los que respetan, los que no juzgan, los que ayudan y los que no dudan en pedir ayuda, los que no piensan con el bolsillo, los que no discriminan, los que sienten, los que tienen corazón.
A cada uno de ellos les doy gracias por haberme nutrido desde el alma.
Esa es la clase de personas que le hace falta a este cosmos.
Esa es la clase de persona que espero llegar a ser.
A cada uno de ellos les doy gracias por haberme nutrido desde el alma.
Esa es la clase de personas que le hace falta a este cosmos.
Esa es la clase de persona que espero llegar a ser.
Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da.
Yo no creo en la justicia, solamente en el Karma.
Esa energía, que no se ve y no se toca, pero que de alguna manera está y también se siente. Esa Ley de causa y efecto. “Todo vuelve” porque cada uno cosecha lo que siembra.
No se llama yeta, ni tampoco se define como suerte.
Algunos ganan y naturalmente otros pierden en la ley del Karma, y justamente ahí reside la importancia de ser buena persona, de proponerse tratar de mejorar un poco a diario, desafiarnos a ello, porque al fin y al cabo, vamos mutando constantemente y por ende no somos más que lo que hacemos día a día. Entonces más tarde o más temprano, finalmente, todos consiguen lo que merecen.
Vivir ahora y sin un por qué constante. Las cosas simplemente pasan y a cada uno le llega lo que le corresponde, aunque a veces no seamos del todo conscientes.
Por eso no tengamos miedo de seguir nuestras ideas, de abrir la boca y opinar distinto porque no estamos de acuerdo, de romper las reglas que van contra nuestros principios, de arriesgarnos para alcanzar lo que queremos; sólo si realmente tenemos la convicción de lo que hacemos, si estamos seguros y tenemos las cosas en claro. No tengamos miedo de vivir nuestra vida envueltos en el después de las consecuencias..
Fluir sin influir.
Viajando sin rumbo no podemos perdernos. Tenemos de guía nuestro incierto. El destino nos cruza en este prematuro verano, en este calor mezclado de rocío. Sin tiempo y sin horarios nos llenamos de este río. No creemos en Dios y dicen que es divino.
La divinidad es la libertad y los sentidos; poder vivir volando, despegando los pies del piso.
No te miento si te digo que me siento aturdida por momentos. El recuerdo de sus besos, me congela.
Viajando sin rumbo me encuentro a mi misma y olvido sus manos, su boca, su pelo.
No existe el destino si no lo buscamos. Y no encuentro las palabras que deseaba regalarte.
Desapego.
Desarraigo.
Desinterés.
Tres palabras que acabo de involucrar en mi vocabulario.
Te las dedico, todas, por primera y última vez.
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