tinta y pluma pa volar

tinta y pluma pa volar

jueves, 21 de noviembre de 2013

A-partir

Aquí estoy
recuperando la felicidad
borrando cobardías
embriagándome de literatura y poesía.

Allí no estoy
oscura y quieta como un sedimento
profunda como una cloaca
podrida como las sobras que han quedado en la heladera.

Aquí voy
con mis energías puesta en la ruta
con el amor aferrado a mis seres queridos
con la sonrisa constitutiva de la alegría.

Allí no voy
a enredarme en pensares poco fructíferos
ni a bailar porque tenga que bailar
ni a comer porque sea la hora del almuerzo.

Será un verano memorial
será lo que yo quiero que sea
será lo que tenga que ser
será un buzón de historias que nunca imaginé.


Il cuore

Ya nadie graba
en las paredes
en los troncos
       Luis y María
         Raquel y Carlos
           Marta y Alfonso
junto a dos corazones
enlazados

ahora las parejas
leen esas vetustas
incómodas ternuras
en las paredes
en los troncos
y comentan
¡qué ñoños!
antes de separarse
para siempre.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Ellas.





Ella también se cansó de este sol,
viene a mojarse los pies a la luna.
Cuando se cansa de tanto querer,
ella es tan clara que ya no es ninguna.
Sube a las hojas y cae hasta el mar
¿cómo es que puedo tocarle las manos?
¿De dónde vienen quienes al nacer
llueven y llueven y en ella se juntan?
Yo me recuesto y ella en el final,
viene a dormirme movida de estrellas.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Cementerio club

Su nombre empieza con E.
En esa E, yo me escondo.
Porque es místico esconderse.
Lo anónimo intriga,
la clandestinidad excita,
la cobardía del sentimiento seduce hasta el punto cínico de la actuación.

Igual, aunque vos no sepas de la existencia de este secreto, yo te nombro en todas mis canciones. Así te tengo más presente. Así te volvés palabra, melodía, riff...
Así te (me) volvés un poco más tangible.

Y lanzo una carcajada, porque no sabés nada!
No tenés conciencia de nada, no te imaginás siquiera que protagonizas una historia.
Es el colmo de lo absurdo.
Yo te amo, Rodolfo.
Y vos no tenés cara.
Sos un signo de pregunta flotando en el aire.
De quietud a impaciencia.

No soporto el sometimiento de mi ética.


Conclusiones

Llega un punto, al cual llegamos casi siempre sin saberlo, en el que la mente dice basta dice: ¡Ah, basta de pensar! Para todo hay una canción, y para toda felicidad hay un lamento  consecuente. Como todo es un eslabón en la cadena parte de un todo mayor, las cosas se entrelazan... Y es así, es ley de vida. Y contra las leyes de la vida, ha quedado empíricamente demostrado, uno no puede.
No nos queda más que esto. La duda y la ambigüedad rutinariamente latentes. Y, por más que vaya al mercado en busca de seguridad, nunca me alcanza el dinero para comprarla. Siempre 5 para el peso, siempre. ¿Qué hacer con tanta diferencia? ¿Qué hacer cuando uno reivindica la diferencia? Eso es lo que me distingue de los demás, justamente, el hecho de ser diferente en el medio de un mundo indiferente. No me da igual. Lo grito, lo escribo, lo escupo, y lo hago póster.
No soy una de esas personas ni, de las que no se sabe si están felices o están tristes. De las que ocultan todo. De las que hay que inferir conclusiones poco probables. No me gusta pescar conclusiones.
Me gusta que las conclusiones me las den a entender, que me guiñen un ojo con las conclusiones, que me las sugieran. Oh! Quiero embriagarme de conclusiones y de implícitos. Que me seduzcan las palabras, los gestos. El juego de la competencia paralingüística llega a su fin. Fue efímera, linda mientras duró.
Hoy creo que yo también arribé a  una conclusión: no te vuelvo a ver.

sábado, 19 de octubre de 2013

Nostalgia.

Nostalgia, no me toques la puerta, por favor, que nunca soy tan fuerte como para no abrirte.
De verdad, te lo ruego, hoy no me visites.
Nostalgia, siempre fuiste más fuerte que yo. Siempre lograste que mis acciones estén a merced de tu desquiciada voluntad.
Nostalgia, no me dejes perderme en añoranzas.
Nostalgia, no te vuelvas mi deidad, que ya demasiado complejo es sin tu presencia mi cosmos politeísta .
Nostalgia, te lo pido con vehemencia, no me dirijas la palabra, ni me dejes ahogarme en el silencio.
Nostalgia, siempre tenés la dosis exacta para convencerme.

Pero te advierto, esta vez, nostalgia, que cambié el cerrojo de la puerta.
Andabas caminando de la mano de tu cordura. Vos con sombrero y ella de pollera corta, tan corta que se le veían hasta las injurias. Como una alfombra que esconde la tierra que hay debajo, te enorgullecías de tu languidez y benevolencia, cuando por debajo de esa piel lo único que había era bronca y desazón.
Tu espalda, alta y erguida, se revestía de lunares desposeídos.
Tu sonrisa minusválida vaticinaba el fin de la era en la que todo era globos y colores.
En tu relicario de huesos un estigma: la promiscuidad de tu columna vertebral aventuraba tu postura poco erecta.
Es que debajo de lo que yo siempre vi, en mi ingenuidad por creerte, oculté tus móviles de acción  y tus verdaderas intenciones. Ante esto, no queda más que la separación. Vos a la derecha y yo a la izquierda.
No quiero seguir caminando de la mano con un cínico. 

Naturaleza ¿dónde estás?

Asumo la palabra y me torno garante de mi discurso.
¿Pienso y luego existo? ¿Dudo de todo menos de que estoy dudando, o al contrario, existo y luego dudo de que existo? Si fuera como decía Descartes (ergo propter hoc) no habría posibilidad alguna de equivocarse, el margen de error no sería tan grande a veces como para haber provocado atrocidades humanas tan mezquinas y guerras tan anchas a lo largo de nuestra ominosa historia. Por eso, sin duda, existo primero, y porque existo, luego dudo... ¿cómo podría dudar si no existiera?
A veces creo que todo lo que está en los libros es un mero divagar sin sentido, un camino sin retorno hacia la neurosis... pero después, justamente cuando dudo hasta la embriaguez, me doy cuenta de que la locura es un estado permanente, un ovillo que siempre está a punto de desenredarse. Cuando creés que estás por encontrar la punta del hilo, ¡pumba! otro requete nudo. Y es así, ¿viste? Seguro que a vos te debe haber pasado lo mismo: yo estaba muy tranquila hasta que el criticismo me invadió. Hasta que la inmunda cultura me convirtió en homínido. El día en el que la Cultura avanzó sobre mi naturaleza, me volví loca.
Hasta ese día, yo no andaba preguntándome todos los por qués, fluía y no encontraba objeciones ni satisfacciones. Todo el mundo era una bellísima y absurda masa amorfa.
Y si, mi querido amigo, todos queremos encontrar la vuelta a la infancia. Dulce anhelo el pasar aniñado no contaminado de ideas. Pasar en el que los problemas no eran más que una noción esporádica y un tanto difusa, de la cual no sabíamos su forma, su dimensión o de su naturaleza constante. Pero no queda otra, ya siendo un adulto culto hay que ensanchar el pecho, llenarse de aire, y atravesar el campo de batalla y en lo posible salirse invicto de él.
PERO POR FAVOR!!! ¿Qué es lo que leen mis ojos?
¡No! Te juro que no te miento, mirame a los ojos. MIRAME. Sé transparencia, y no uses la boca para enturbiar esa pureza que emana de tus ojos. Callate la boca, porque la boca ensucia y mancha la blancura de tus sábanas. Escuchame a mí, por una vez, escuchenme todos: se acabó lo que se daba.
Oscar Wilde escribió con toda razón de cínico un aforismo que decía que la pose más difícil es la natural.
Bueno, basta, basta, adiós Wilde y todos esos filósofos dementes. A la mierda las poses, a la mier-da. Lo que es natural no es pose. La pose es mentirosa, es un engaño, y la naturalidad se opone fehacientemente a esos términos. Así que dejemos de converger en incompatibilidades. Sigamos el buen camino. Si vamos a jactarnos de seres naturales, tengamos el coraje de no convertirlo en una pose más. Pero en realidad basta con entender que jactarse de algo es el paso previo a la pérdida instantánea de nuestra naturalidad.

lunes, 7 de octubre de 2013

Canto nupcial.

Me he casado
me he casado conmigo
me he dado el sí
un sí que tardó años en llegar
años de sufrimientos indecibles
de llorar con la lluvia
de encerrarme en la pieza
porque yo -el gran amor de mi existencia-
no me llamaba
no me escribía
no me visitaba
y a veces
cuando juntaba yo el coraje de llamarme
para decirme: hola ¿estoy bien?
yo me hacía negar

llegué incluso a escribirme en una lista de clavos
a los que no quería conectarme
porque daban la lata
porque me perseguían
porque me acorralaban
porque me reventaban

al final ni disimulaba yo
cuando yo me requería

me daba a entender
finamente
que me tenía podrida

y una vez dejé de llamarme
y dejé de llamarme
y pasó tanto tiempo que me extrañé
entonces dije
¿cuánto hace que no me llamo?
añares
debe de hacer añares
y me llamé y atendí yo y no podía creerlo
porque aunque parezca mentira
no había cicatrizado
solo me había ido en sangre
entonces me dije: hola ¿soy yo?
soy yo, me dije, y añadí:
hace muchísimo que no sabemos nada
yo de mí ni mí de yo
¿quiero venir a casa?

sí, dije yo

y volvimos a encontrarnos
con paz

yo me sentía bien junto conmigo
igual que yo
que me sentía bien junto conmigo
y así
de un día para el otro
me casé y me casé
y estoy junto
y ni la muerte puede separarme

Susana Thénon

sábado, 5 de octubre de 2013

Un horizonte con sombrero.

Hoy voy a tomarme un tereré bien frío, hoy no voy a pensar en mis vacaciones, simplemente porque ellas no existen. No hay distinción alguna entre dos meses y el hoy. El hoy se yergue ante todos los días indefinidos, ante todos los pretéritos, perfectos e imperfectos,simples y compuestos.
Hoy, si tengo sueño voy a dormir.
Hoy no voy a rugir, ni a ladrar, ni a morder. Hoy quiero callar.
Hoy voy a aceptar y a edificar con los herramientas que tengo. No me importan si son pocas, no me importa si son muchas.
Hoy voy a deconstruir esquemas mentales y representaciones, voy a demolerlos de un solo hachazo por ser tan convencionales que la gente ya ni se percata de su uniformidad. Hoy, no querré parecerme a nadie, porque nadie es nada. Ni yo soy nada, ni el otro es nada. Nadie es tan original en esta vida como para que yo quiera parecérmele. Hoy no pienso en qué ganas tendría de que sus brazos estuviesen aquí. Hoy no voy a darle cabida a los seres ficticios que perturban mi calma. Hoy nada de eso.
Hoy sólo hoy.
Vamos, volvamos a lo de antes.
Venga, que el tiempo es sólo una subdivisión mental que subjetiviza la categoría del tiempo.
Vamos, que podemos imaginarnos un pasado de florcitas y caramelos
venga caracol col col que saca sus cuernos al sol.
Quedate un ratito más,
quedate y mientras andá yéndote.
Así no me doy cuenta...
y en un futuro imperfecto, vas a ser sólo una reconstrucción sin sentido,
un verso vacío, una estrofa sin versos,

una rima asonante
una rima consonante. 
¿Te gustan esos raros peinados nuevos?
Sí, me dijiste

y te dije adiós para siempre.
Te gusta lo extravagante, lo exótico,

te gusta el sinsentido
y por eso te gusta esta vida llena de sabores insípidos.

Me gusta lo imposible, me gusta el chocolate
y me gusta tu temperamento.
Tu carácter ecléctico, tu andar enigmático.

Quiero un poco de eso y un poco de aquello,
quiero algo de razón y algún que otro grito que matice mis locuras. 
Te gustan los coros, y los solos.
Te gusta ser el cantante de mi banda. 
El ombligo es el centro del mundo y todos lo detestan por eso
¡ay pobre ombligo!
En cambio, los ojos, 

musa de las transparencias, 
son en realidad la más mezquina dualidad de las apariencias.

Y vos, tan amplio sin ojos ni nariz,

crecés, desprendiéndote de las hojas otoñales.

Vos, hoja del árbol,

caés en primavera y nacés en invierno.

Vas contra las reglas,

vas contra la naturaleza.

Vas contra el mundo.