tinta y pluma pa volar

tinta y pluma pa volar

miércoles, 18 de julio de 2012

¿Dónde está el tiempo? ¿Por qué el vacío pesa tanto, si se supone que es leve en su esencia? ¿Acaso la nada es algo? ¿Quién define un sentimiento? ¿Quién juzga el carácter del obrar de un ser humano? ¿Dónde está, si es que está, el bien supremo? ¿Por qué la soledad es mala, si no es más que el contacto con uno mismo? ¿Uno mismo puede perderse en uno mismo? ¿Cómo reconocemos cuando nos volvemos a encontrar dentro de nosotros? ¿Eso quiere decir que vez alguna estuvimos encontrados? ¿Será que somos la suma de pasadizos en un laberinto? ¿Nos lleva hacia algún lugar ese laberinto? ¿O es, sin más, una forzosa forma de recorrernos que no necesariamente nos conduce a un puerto final? ¿Y si existe ese puerto final, es la muerte? ¿Entonces es ahí donde se termina todo? ¿Es ahí donde empieza todo.. de nuevo? ¿Pero al fin y al cabo la vida es redonda por ser cíclica e infinita? ¿Hay principio? ¿Hay final? ¿O en su defecto, es todo llano, todo lo mismo, todo igual, y sólo son percepciones?
Debe ser un sueño.

domingo, 15 de julio de 2012

Quedándote o yéndote.

La calle Llupes raya al medio
encuentra Belvedere,
el tren saluda desde abajo
con silbos de tristeza
aquellas filas infinitas
saliendo de Central,
el empedrado está tapado..
pero allí está.

La primavera en aquel barrio
se llama soledad,
se llama gritos de ternura,
pidiendo para entrar
y en el apuro está lloviendo,
ya no se apretarán
mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón.

Un día nos encontraremos
en otro carnaval,
tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón,
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos.
El tiempo está después.
¿Para qué necesito tanta gente si no te tengo haciéndome cosquillas en la panza? 
Me faltan tus manos dibujando el contorno de mis rasgos, los besos dulces de tus labios salados,
tu mirada fulminante, tu mano rozando la mía y apretándola con fuerza,
las tardes de incontables pasos azarosos luchando contra el frío.
Tu cuerpo en mi cuerpo, tu saliva en mi sangre, la fusión de nuestros deseos pulverizados en una promesa incumplida. Te fuiste, y hasta ahora no sabía el verdadero significado del verbo extrañar.

viernes, 15 de junio de 2012

Desde la altura, todo se ve mejor.
Es como si el vértigo desapareciese a mayor distancia. ¿Vértigo de qué? De la gente y sus relojes, de nada en particular, pero de todo a la vez. Siempre quise ponerle pausa a la película de mi vida, por eso, hace tiempo admiro a la gente que tiene esa capacidad. Vivo corriendo de sombras que ni siquiera me persiguen. Miro hacia atrás y vislumbro sobre mis hombros la aguja exacta del minutero. Trato de escaparle, pero sin éxito, aunque a consciencia. Entonces me detengo, creyendo enderezar el tronco torcido de mi árbol y súbitamente tambaleo de nuevo. Otra vez todas las decisiones que tomé se vuelcan sobre la alfombra de la cuestionabilidad y todo se vuelve dudoso, inconsistente, volátil. Víctima de la ambigüedad, reanudo mi rumbo, aunque no tan segura de mis pasos. La calle se vacía poco a poco, al menos la gente no me molesta, es ahora la ciudad misma la que me molesta. Ella, y todas sus estructuras; su falta de verde, su ruido de máquinas incesantemente en marcha. Desde algún edificio me saca la lengua y se prepara y, finalmente me devora. Me apresa con ahínco y tenacidad- No consigo salir de sus entrañas, a pesar de mi persistencia, por el contrario me siento cada vez más dentro suyo y el regreso es cada vez más lejano.

lunes, 4 de junio de 2012

Junio. Mes número 6.
Si consideramos que un año tiene 12 meses, estamos técnicamente en la mitad.

Al final, era cierta la frase que dice que después de los 15 la vida se te vuela..
¡Mierda, la vida se está pasando muy rápido!

sábado, 2 de junio de 2012

Desde chiquita supe bien quién era y cómo se llamaba, aunque nunca me sentí perteneciente a su mundo.. Me dio siempre la impresión de que eramos incompatibles; que ella era sólo para algunos pocos y selectos hombres que tuvieran un don en sus manos. No para mí.
Pero desde que me la presentaron, irrumpió entre nosotras una especie de química especial. Y hace varios meses ya, que nos estamos conociendo. Que nos quedamos a solas en la habitación en completa oscuridad a no ser por las cuatro o cinco llamitas de vela que le dan luz a las melodías que fusionamos.
Un poquito más, día tras día, congenio mis dedos que se amoldan a su cintura brillante, recorren sus curvas exuberantes con el reiterativo miedo de quebrarla.
Me enseñaron a acariciarla, a tocarla. Tácticas que ni imaginaba y técnicas que requieren que no arañe como una fiera cada una de sus cuerdas. Hoy puedo entender lo maravilloso que puede ser el primer instrumento.
Para mi gran amor: mi guitarra.

jueves, 31 de mayo de 2012

La N de mi brújula.

Me hago un poco más inmortal, pero a la vez también un poco más humana con cada beso tuyo.
Cada hora que pasamos juntos, abre sus alas para volarsenos del reloj. Y cuando se nos hace añeja, la extrañamos y nos lamentamos porque si estamos solos los minutos y los segundos se estancan en la eternidad.
Nos prestamos caricias y asumimos recíprocos intereses dotados de amor.
Cualquier imagen a tu lado es digna de memorar. Un dique y el reflejo de la luna, que le dan luz a nuestras caras; las mismas caras que se ensañan en mantener sus miradas eclípticas; las mismas caras que tienen una boca capaz de construir palabras inútiles que sobran si tengo tu tacto sobre mí. Siento nacer el deseo, cómo crece en mis adentros, 
manifestándose hacia el afuera con mis manos que te agarran del cuello y exploran cada partecita de tu cuerpo. Te hago espirales en las orejas, cosquillas en la espalda y te pellizco la cadera; y ahí es cuando te miro y me río perspicaz, con esa sonrisa inocente que tanto te gusta.. Y después me pongo seria y pienso en que esos injustos centímetros que me robás alcanzan para que me deleite como una reina en estado de éxtasis con la imponencia de tu perfume.
Vamos lento, suave, despacio.. Mientras tanto el sol y las nubes comparten en el cielo sus exóticos paisajes. Un poco de amarillo, una pizca de rosa y mucho celeste para esa tarde en la que descubrí la paz que me das, lo distintos que somos en la intimidad y que detrás de cada hielo se esconde un fuego listo para incendiar corazones. 

¿Son los síntomas del cólera, los mismos que del amor?

domingo, 27 de mayo de 2012

Lo que nunca te dije, hasta hoy.

Que las palabras sean siempre el misil de la solución.
Que comprendo que el equilibrio depende de ésta genealogía. 

Que te quiero. Que no hay peor error que idealizar.
Que sos real y que de todo lo real sos mi elegida.
Porque de los éxtasis de tristeza, de los de cólera, de los de amor, del caos, se saca la más fructífera virtud.
Usar de premisa la reflexión, dejar de lado la intransigencia, aturdir al planeta con gritos del más poderoso afán. Pedir abrazos, aunque no sea lo estipulado. Amar y ponerlo en palabras. Ser feliz y ponerlo en acciones. Porque, al fin y al cabo, se es lo que se ve. Prohibido encerrarse en cualquier mundo.
Así quiero estar, caminando por cualquier lado y, encontrarme a la vuelta de la esquina a la dicha y a la dignidad.


Se ha instaurado una ilusa ilusión.

Dormir: necesidad básica del hombre, a través de la cual se reponen las energías. Hay ciertas personas que duermen en exceso, haciendo uso y abuso de esta condición. Otras, infortuniosamente, por voluntad propia o no, duermen poco ya sea porque se ven imposibilitadas por los horarios, obligaciones o porque simplemente no les apetece y no se les da la gana.
Sin embargo, hay una tercer forma de dormir: para escapar. Refugiándose en los sueños que acontecen ciertas veces olvidados, o turbándose en las pesadillas.

Me acosté con la esperanza de que el tiempo me tuviera clemencia. Que la mente me sea por una vez en la historia, indulgente. Para redimirme del llanto continuo, que se manifiesta entrecortado. Se esconde como jugando a las escondidas y grita pica cuando menos me lo espero. Todos mis sentimientos están por lo aires entre estas cuatro paredes. La habitación, llena de pestilente angustia, me evoca la coacción que atestigüé. Y hoy, hoy todo sigue como si nada, los tres parecen haber olvidado semejante bochorno moral; el máximo exponente del exabrupto. No olvido la vehemencia de sus caras, la locura en el fuego de sus pupilas, las manos utilizadas para hacer el mal, como la lengua cuando se mueve y nos hace hablar sin pensar.
"Consecuencia", término que la mayoría de las veces presagia cosas nada buenas. No puedo actuar distinto, me impongo reticente a fingir, a seguir con la magnífica farsa que tiene como escenario la vida cotidiana. Me niego a ser parte de este show enfermizo. Este show de porquería. Este show de mierda.
Mírense, allá abajo pretendiendo no ser dueños de una memoria que nos atormenta por las noches en silencio. Girando la cabeza, escondiéndola en la cueva, como tortugas cobardes que se refugian en su caparazón. Oprobiosos seres, eso somos.. y lo peor es que somos los creadores de nuestro propio oprobio.

sábado, 26 de mayo de 2012

Quebrarse.

Hay un punto, un instante diminuto, en el que la vida muestra su otra faceta.
La violencia te perturba la existencia y nada ya volverá a ser como antes.
Aguantar, respirar hondo y sofocar los gritos en nuestro interior trae consecuencias inmesurables. El apocalipsis intermitente de ese lugar, estalla y genera fuegos cada vez más indomables. Todo se vuelve oscuro, y no hay velas y no hay aromas que apacigüen la hoguera de la bronca. Asumo adolorida la tajada que me corresponde, no puedo hacerlo público y me consumo dentro de mi propio cuerpo. Mi espalda se encorva con el peso de los ladrillos de esta casa. La fuga se convierte en la luz del final del túnel, se hace presente ante mi como único desenlace posible. Me maldigo por la desdicha, por a veces no tener el valor de hacer uso de la palabra, por ser cobarde y agachar la mirada, porque prefiero esconder mis ojos a hacerle frente a tus acosos mudos.
Las imágenes reproducidas en secuencias que asedian mi sanidad, son hoy mis compañeras peores; y sé que nunca voy a olvidarme del temblor que me invadió, de la desesperación agraviosa y de mi silueta desprolija agonizando sobre la mesa. La misma mesa de siempre, esa con la pata derecha rota; víctima de cada escupitajo de palabras, testigo de reiterados guisos de insultos y mártir de la guerra entre hombres y mujeres antagónicos.
Se inauguró un estigma insoslayable que lastima e inquieta a cada segundo de cada minuto de cada hora de cada día que pasa. Ya empecé a ser otra distinta de lo que fui.
Disturbian mi cordura y me llenan de algazara.
http://www.youtube.com/watch?v=nYzs67N7q7c
Érase una vez una melodía de mujer, que buscaba con ahínco alcanzar los albores de los cambios de una humanidad demasiado cautiva del estaticismo. Por las noches, sollozaba en las penumbras de su guarida mientras enrollaba su tabaco y gemía en silencio. Trataba de pintar sobre un papel el mundo que soñaba, perpetuando en su creatividad lo que no podía a su alrededor. Estaba llena de canciones por cantar, repleta de bocetos a plasmar..
Desde el comienzo supo muy bien que se enfrentaba a una maraña inagotable de seres oscuros, pero, lejos de la aquiescencia, intentó insaciable propagar su idiosincrasia.
Fue cambiando con el tiempo: cuando las verdes hojas se transformaban en amarillas por el cambio de estación, ella también lo hacía. Trataba con fervor adaptarse al paisaje y a sus circunstancias, siempre con la esperanza de que algún día todo cambiaría. Convencida de ello, se alimentó de lectura universal, latinoamericana y nacional, lista para desplegar con afán sus armas cuando más lo necesitara. Inútiles sus planes, no tanto como su desasosiego, se derrumbaron por un soplo de avaricia. Y concluyó siendo un lacayo más de esta confabulación que algunos llaman sociedad.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Volver.

Dejé de usar este espacio cibernético.
Quedé relegada del blog por un tiempo y no me importó.
Consideré como algo natural el hecho de que, al abrir una nueva etapa en mi vida, lo que me remitía al pasado lo descartaba; más por este motivo que por la indeseable lectura de ciertos seres.
Por suerte, pude apreciar la clarividencia en un relámpago de hermandad, que me indujo a darme cuenta de que estaba parada a la otra orilla de lo correcto. El concentrar en un cuaderno todas mis vivencias esbozadas en un abanico temático extremadamente acotado por no decir único (él) es un hecho insalubre. Como algo inevitable e ineludible sobreviene que mi mente ocupe todo su tiempo pensando justamente en ese tema monótono por excelencia. Y si existen las religiones, apuesto de manera ortodoxa a que siempre la costumbre va a matar al placer.
Algo similar a un diario íntimo, precisamente por no ser público y ser sólo mío, me engañó al creer que me proveería la privacidad que tanto anhelaba y que, sentía, últimamente no tenía acá. 

Aboqué todas mis energías alrededor de un eje central que lejos de darme la libertad que ansiaba, me condujo a una omnipresencia un tanto tétrica y enferma.
Si hablo de mi vida, son muchas las personas que me inspiran. No sólo una. Ése fue mi error.
Supongo que ahora que sé que todo sigue como antes, puedo volver a hacer uso de ésto. 

Parece tonto, pero a veces las cosas más ínfimas cargan un escondido peso y significado en sus entrañas. Y, si empezamos a revertir las pequeñas cosas que no nos hacen bien, el primer paso ya está dado. Así, los motores se ponen en marcha, y lo que antes parecía lejano, se acerca un milímetro para pronto estar al alcance de nuestras manos.